miércoles, 22 de junio de 2011

Homenaje a Asimov

Creo que siente lástima,
creo que siente pena,
creo que siente,
pero sentir no sirve para nada:
la sagrada ley de la robótica
grabada en su cerebro positrónico
convierte la aventura calabiótica
en otro inútil gesto electrónico:
Cuidará de mi cuerpo eternamente.
La nave girará constantemente,
convertida en ataúd errante
alrededor del planeta yacente,
ciego y mudo testigo a cada instante
de esta muerte, que es vida permanente.
Diariamente le pido que me mate,
que me deje morir,
que detenga el corazón que siempre late,
que acabe mi sufrir.
Y sé que siente lástima,
y sé que siente pena,
pero sentir no sirve para nada,
y mi eterno vagar por la afilada
montaña del soñar,
no ha hecho más que empezar.
M.J.

sábado, 18 de junio de 2011

Un entierro verde


La muerte es triste, el dolor es sufrimiento, pero cuando el dolor te da calambres en los brazos por el peso de un cuerpo muerto, y cuando las manos se cubren de ampollas al manejar inexpertamente el pico y la pala, parece que el sufrimiento desaparece, y una vez más vivimos solo para el aquí y ahora, y ese aquí y ese ahora nos dice que descansemos a la sombra de esa preciosa encina, que contemplemos la vista hermosa que la altura nos ofrece, que respiremos esa suave brisa que nos llena los pulmones, que nos seca el sudor, y que escupamos en las manos antes de dar unos últimos toques a la dura tierra, que se abre para recoger lo que le ofrecemos, libre de obstáculos, sin ataduras, sin envolturas, un cuerpo que vuelve a la tierra para ofrecerse como alimento, para crear nueva vida, para cumplir el ciclo de la naturaleza, para esperarme...
M.J.